(Especial para Infolatam de Rogelio Núñez).- La vieja pelea entre José Miguel Insulza, y Hugo Chávez se ha vuelto a reactivar desde finales de diciembre cuando el secretario general de la Organización de Estados Americanos se mostró muy preocupado por la concesión de plenos poderes a Chávez durante 18 meses.
Detrás de esa pugna existe el claro propósito de Chávez de deslegitimar y debilitar a la OEA, ya que su apuesta está centrada en la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (la llamada “OEA” sin Estados Unidos), que se pone en marcha en Caracas el próximo 5 de julio.
En una entrevista para la cadena estadounidense CNN en español, José Miguel Insulza alertó sobre ese “conjunto de leyes que se dictan al final, cuando está a punto de cambiar la mayoría parlamentaria, con la idea de que después no se podrán dictar. La Habilitante afecta de hecho a las capacidades de actuación del próximo Congreso. Eso sí me preocupa”.
“Cuando se dictan leyes de esta magnitud y con esta duración, en la práctica es como decirle al Congreso que se va a instalar que eso anuncia una serie de temas que el presidente podrá consultar o no porque ya tiene autoridad para decidir lo que quiera”, advirtió el secretario general de la OEA.
Incluso, José Miguel Insulza reconoció que ha realizado consultas con otros países sobre esta cuestión antes de que la OEA se pronuncie de manera oficial al respecto: “sé que lo que estoy diciendo va traer algunas reacciones de aquellas a las que estoy acostumbrado, pero no puedo sino decir que en el marco de la Carta Democrática deberíamos tener alguna capacidad para al menos presentar nuestras opiniones y objetar algunas de estas acciones”.
Finalmente, el secretario general adelantó que ”es un tema que dará que hablar durante el año, porque el equilibrio de poderes es un tema que está en la Carta Democrática Interamericana”.
La postura de Insulza podría contar con el apoyo de otros países como Estados Unidos o Canadá, según aseguró el analista Micheal Shifter a la BBC: “creo que cuenta con algunos países grandes, pero no se sabe hasta qué punto contar con algunos países grandes significa que no va a haber divisiones y movilizaciones importantes todavía. ¿Cuánto apoyo exactamente tiene? No está claro. Cierto que tiene apoyo de algunos países grandes y con peso, pero exactamente cuál es la correlación de fuerzas políticas sobre este tema, habría que ver”.
De hecho, el secretario de Estado adjunto de EE.UU. para Latinoamérica, Arturo Valenzuela, calificó de “antidemocrática” la Ley Habilitante “los acontecimientos en Venezuela generan serias preocupaciones en este contexto…Esta medida antidemocrática viola los valores compartidos consagrados en la Carta Democrática Interamericana”.
La ofensiva bolivariana
Hugo Chávez no tardó en reaccionar ante las palabras de Insulza y desenterrar su vieja animadversión con él. A lo largo de estos últimos días ha dicho cosas como que Insulza es un “pobre secretario general de la OEA, porque el pobre da lástima, es un triste vocero del imperio”.
Ha alternado la ironía (“al señor Insulza le voy a responder de ahora en adelante como decía Cantinflas: “yo a usted ni lo ignoro. A palabras necias, oídos sordos”) con ataques más duros: “Insulza me da vergüenza”.
La respuesta oficial vino de mano de la Cancillería venezolana: “El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela condena de la manera más enérgica, las bochornosas declaraciones de José Miguel Insulza sobre asuntos de política interna venezolana, en lo que constituye un nuevo, abusivo y oportunista acto de injerencia que desprestigia aún más al Secretario General”.
Y tras Hugo Chávez, llegaron las palabras de los aliados del presidente venezolano. Por ejemplo, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, atacó a Insulza, por sus “irrespetuosas” críticas y le acusó de “sumarse a las fuerzas más retrógradas” del continente.
Le acusó asimismo de “conspirar” contra algunos países como Venezuela: “De manera totalmente irrespetuosa lo hemos escuchado sumarse a coros de los que alientan crímenes…Él no representa a ningún gobierno, es un empleado de nuestros pueblos y no tiene derecho a estar opinando sobre las políticas internas de cualquier país de forma irrespetuosa”.
Incluso, el paraguayo Fernando Lugo ha asegurado que lo expresado por Insulza son solo opiniones peronales no institucionales de la OEA ya que el secretario general ha puesto sobre la mesa un tema pero que no se lo ha consultado a los países de la región: “Por lo menos no ha llevado la opinión de Paraguay. O sea, no ha sido la OEA que ha sesionado en Asamblea, una idea para llegar a un consenso para dar sus opiniones en referencia a Venezuela”.
La OEA y el proyecto chavista
Uno de los objetivos más claros de la política exterior de Hugo Chávez con respecto a América latina en 2011 es restar influencia y legitimidad a la OEA. El gobernante siempre aprovecha una oportunidad para reiterar que la OEA “no sirve y está destinada a desaparecer”, por eso la propuesta de una OEA exclusivamente latinoamericana “es necesaria para desprendernos del colonialismo de Norteamérica”.
Chávez defiende la idea de que en el futuro la OEA será sustituida por un organismo del que formen parte todos los países latinoamericanos y del Caribe, pero no Estados Unidos y Canadá.
Para él la OEA está deslegitimada porque “fue durante muchos años el Ministerio yanqui de Colonias” que “aplaudió y avaló todas las invasiones de Estados Unidos” en la región: ”queremos dejar atrás esa página terrible de las imposiciones del gobierno de EE.UU. y de la OEA que han condenado” a América Latina y el Caribe “a la miseria, al atraso, a la dependencia y al subdesarrollo”.
Por eso, viene proponiendo desde 2007 que “si esto sigue así, en verdad, hay que preguntarse: ¿Para qué la OEA? ¿Para que continúe el cinismo? (…) Venezuela podría salirse de la OEA y crear o convocar a los pueblos de este continente a que nos liberemos de esos viejos instrumentos y a que formemos una organización de pueblos de América Latina, de pueblos libres”.
En esa misma línea, la crisis de Honduras de 2009 le sirvió para reiterar que “sólo sé que la OEA ya no sirve para nada. Ahí está el caso de Honduras (…), el Ejército se sumó a un golpe, sacaron a su comandante en jefe a punta de fusil y lo mandaron a otro país”,
Así pues, su gran apuesta en 2011 es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), cuya primera cumbre tendrá lugar precisamente el 5 de julio de este año en Caracas, cuando se conmemore los 200 años de la proclamación de la independencia venezolana.
Sin Lula da Silva, ni Néstor Kirchner, con Alan García dejando la presidencia y con Felipe Calderón con el síndrome del pato rengo, Chávez tiene muchas posibilidades de acaparar la atención y el protagonismo en esa cumbre.
Habrá que estar pendiente, de todas formas, del papel que jueguen Sebastián Piñera, remiso por ahora a enfrentarse al venezolano, o Juan Manuel Santos en plena luna de miel con Chávez.
Y como no, de Dilma Rousseff que tendrá una oportunidad de oro para demostrar que tiene posee fuerte personalidad y liderazgo.
Fuente y autor: Infolatam. Rogelio Núñez.