Francisco Proaño se fue de la OEA ante la presión de Patiño

Ecuador protagonizó ayer un escándalo internacional, tras la renuncia del embajador Francisco Proaño a la Presidencia del Consejo Permanente de la OEA.

El funcionario, quien además representaba a Ecuador ante la OEA, dimitió como respuesta al pedido que le efectuara el canciller Ricardo Patiño para que no diera paso a la sesión extraordinaria pedida por Colombia la semana anterior. El gobierno de Álvaro Uribe sugirió que la OEA analizara sus denuncias de que Venezuela protege en su territorio a guerrilleros de las FARC.

Proaño firmó la renuncia el martes
La carta del ex Embajador circuló ayer en la mañana. En reacción, la Cancillería ecuatoriana emitió un comunicado oficial dando sus puntos de vista sobre lo ocurrido con Proaño.

El pedido de Bogotá llegó a manos de Proaño el viernes pasado. Pero Patiño le habría dado la instrucción de que solicitara a la OEA, que “se reconsidere y se posponga (la reunión extraordinaria) con el fin de realizar consultas con los demás miembros de la organización para analizar el actual momento político que podría afectar el nivel de la relación entre los países miembros”.

Tal pedido, según Proaño, lo obligaba a incumplir y violentar los reglamentos de la OEA. La razón: ningún país ni tampoco el Presidente del Consejo Permanente tiene la facultad de impedir que se lleve a cabo una reunión de este tipo.

La renuncia de Proaño llegó a la Presidencia de la República el martes en la tarde. Ayer, el Canciller se negó a hablar del tema.

Su versión oficial se recogió a través de un comunicado de prensa. El Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró que Patiño, a nombre del Gobierno ecuatoriano, solicitó “oficialmente al embajador Francisco Proaño que se reconsidere la convocatoria y se la posponga, con el fin de realizar consultas con los demás países miembros de la Organización para analizar el actual momento político que podría afectar el nivel de relación entre países miembros de la organización.

El Gobierno del Ecuador considera que no se debe tratar de forma precipitada un asunto que pondría en riesgo el mantenimiento de la paz en la región”.

En el comunicado, la Cancillería también precisó “que en ningún momento al embajador Francisco Proaño se le ha instruido de manera expresa y categórica, por vía verbal y por nota, que no dé paso a la mencionada solicitud como lo expresa él en su carta de renuncia”.

Estas explicaciones, empero, no han satisfecho a la opinión pública del hemisferio. La renuncia de Proaño rebotó en periódicos digitales y en los cables noticiosos internacionales.

En Washington, las instrucciones de Patiño fueron leídas como una clara presión de Venezuela para que la OEA, a través del cargo que Proaño ejercía como presidente del Consejo Permanente, no aborde las denuncias de Colombia. De hecho, Proaño ha negado tal hipótesis.

Este Diario conoció que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llamó al canciller Patiño a explicarle que no era procedente pedir consultas a los países miembros para postergar esa cita extraordinaria.

Pero, al parecer, Patiño solo lo escuchó y nada más, comentó una fuente de la OEA que está al tanto del tema.

Ayer, la renuncia de Proaño fue la comidilla en los pasillos de la OEA. Aquí se está hablando de un profundo desconocimiento, por parte de Ecuador, de cómo funciona la OEA y hasta de una alianza estratégica con Venezuela, argumentó la fuente consultada.

El que Ecuador ya no presida el Consejo Permanente no significó que ni siquiera un día la Organización haya dejado de sesionar. Ayer hubo una reunión ordinaria y hoy sí habrá la sesión extraordinaria pedida por Colombia. Esto se debió a que tras la salida del Embajador ecuatoriano, el vicepresidente del Consejo, el salvadoreño Joaquín Maza, convocara para las 10:30 esa cita.

“Es doloroso que (Hugo) Chávez esté jugando un juego peligroso, esa estrategia le devolverá el golpe”, dijo el director del Consejo de Asuntos Hemisféricos, Larry Birns, sobre la supuesta hipótesis de que Caracas presionó a Proaño desde Quito.

Aunque este analista dice que no hay evidencias de que Venezuela esté utilizando la diplomacia ecuatoriana, sí levanta muchas sospechas y “estaría dando la razón a las denuncias de Colombia de que allí (en Venezuela) se refugia la guerrilla”.

Para Birns, la renuncia de Proaño no es un gran problema a largo plazo pero sí una verguenza. “Esta renuncia puntual solo es un píxel en la gran fotografía de la región”.

Mientras el Palacio de Najas, desde Quito, trataba de superar las críticas por este hecho, nombró a la ex canciller y actual parlamentaria andina, María Isabel Salvador, como la nueva representante ante la OEA.

En la Cancillería colombiana ni en la venezolana este tema suscitó pronunciamientos oficiales de parte de sus gobiernos.

Fuente: elcomercio.com

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