Colombia: La nueva política exterior de Juan Manuel Santos

Bogotá, 1º de septiembre de 2010

La política exterior de Juan Manuel Santos ha traido cambios con respecto a la de Álvaro Uribe. El acercamiento a Venezuela y Ecuador primero, y que el primer país elegido para llevar a cabo un viaje al exterior haya sido Brasil muestran cuáles van ser los acentos de esa política exterior.

Unas relaciones internacionales que no olvidarán los pilares que sustentaban la de Uribe, basada en la alianza con Estados Unidos, pero que tendrá una mayor vocación latinoamericana.

Las nuevas directrices de la política exterior colombiana fueron presentada al Congreso por la ministra de Asuntos Exteriores, María Ángela Holguín, y se sostenían en el restablecimiento de las relaciones con los vecinos (léase la normalización con Venezuela y Ecuador), y el compromiso con la integración regional, en especial a Unasur. El nuevo gobierno de Santos pretende romper el aislamiento colombiano en la región fortaleciendo las relaciones con América latina y el Caribe, sin enfocarse sólo en el estrecho vínculo con Estados Unidos.

Para Holguín, ”lograr unas buenas relaciones con la región, independientemente de que pensemos igual o nos identifiquemos con la manera de conducir el país. Aunque las diferencias sean grandes, podemos trabajar por la integración y por proyectos que beneficien a los países. En eso, por ejemplo, Piñera lo ha hecho muy inteligentemente cuando dice “yo estoy como los franceses, viva la diferencia. Yo no pienso como el gobierno venezolano ni el gobierno venezolano piensa como yo, pero creo que podemos hacer mucho juntos”. Nadie se imaginó que la relación de Piñera con Chávez fuera a ser tan buena como es”.

María Ángela Holguín apuesta por fortalecer Unasur para que no quede sólo como una organización de los países de Suramérica: “América Latina y el Caribe es nuestra región de interacción natural. Con ella podemos afianzar vínculos económicos, comerciales y políticos. Queremos trabajar con toda la región dentro de los mecanismos de integración existentes, trabajar para responder a las necesidades de nuestras poblaciones”.

Además, la Colombia de Santos quiere que su país tenga mayor presencia en los grandes foros internacionales como la OCDE, “la Ocde es un club de buenas prácticas. Es cómo lograr que el país suba en su estándar de exigencia en ciertos temas que son importantes para que mejoremos. Eso es un proceso largo. Chile se demoró dos años, México sigue tomando decisiones porque son leyes que se tienen que ajustar a la Oecd. Lo que se quiere es que se empiece, y a final de mes vienen varios miembros de la organización para empezar a mirar tema por tema. Es importante destacar que tanto Francia como Alemania apoyaron nuestra aspiración”.

Asimismo, Colombia no desea rezagarse en la relación con el gran motor económico mundial del momento, China. Por eso, Holguín ya anunció que “el Presidente quiere que montemos una política bastante activa con Asia. También quiere fortalecer los países del Arco -México, Perú, Chile y Colombia- para mirar hacia el continente asiático como un bloque. Muy seguramente abriremos un par de embajadas en Asia y fortaleceremos otras”.

Así pues, el viaje de Juan Manuel Santos a Brasil no hace sino confirmar el “giro en las prioridades de la política exterior colombiana”, y como subraya el diario El Tiempo, que “el objetivo enunciado el 7 de agosto, orientado a mejorar la confianza regional y las relaciones con los vecinos, sigue su marcha. Después de la normalización en el diálogo con Venezuela y Ecuador, llega el momento de acercarse más a Brasil, lo cual no es solo encomiable sino que deja en claro que el relativo aislamiento que llegó a sentir Colombia en América Latina es ahora cosa del pasado”.

Venezuela y Ecuador

Juan Manuel Santos comenzó su gobierno con un prioridad absoluta: normalizar las relaciones con Venezuela y con Ecuador. Su entrevista del 10 de agosto con Hugo Chávez puso fin al último conflicto con el país vecino y encauzó las relaciones con la creación de varias comisiones bilaterales. Santos y Chávez tienen previsto volverse a ver en pocas semanas para mantener una segunda cumbre y afianzar los acuerdos alcanzados.

Luego, se enfocó en Ecuador. El primer gesto de Santos hacia Ecuador consistió en consentir en entregar al gobierno ecuatoriano las compotadoras de Raúl Reyes. Era una petición antigua de Correa para reestablecer relaciones con Colombia que no había sido aceptada por Uribe.

A continuación, los cancilleres de Colombia, María Ángela Holguín, y de Ecuador, Ricardo Patiño, se reunieron en Ipiales para analizar diversos proyectos de infraestructura y sobre todo estudiar la seguridad en la frontera común y la situación de los refugiados colombianos en territorio ecuatoriano.

Al final de la reunión, Holguín anunció que habían “logrado es el restablecimiento de una relación mucho más sólida, mucho más fuerte y con una visión de largo plazo, con la intención de generar confianza… Todo nuestro cariño, nuestro compromiso para que esta relación vuelva a ser lo que fue” Como un paso adelante en el restablecimiento de las relaciones, Holguín adelantó la creación de una comisión para atender el problema de los connacionales refugiados en el vecino país. “Hemos creado una comisión de gran importancia para estudiar y hacer un plan para resolver la problemática de nuestros hermanos refugiados de Colombia en el Ecuador”.
El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, hizo hincapié en ese espíritu de cordialidad:. “ese recibimiento nos hace sentir cada vez más la importancia de consolidar más las relaciones entre nuestros países…En los meses anteriores en que Ecuador ha tenido enormes dificultades para el suministro eléctrico por falta de aguas lluvias, el gobierno colombiano ha tenido la sensibilidad, sin ningún tipo de resquemor, de ofrecerle a Ecuador el respaldo para venderle energía”.

La mejoría de relaciones es tan patente que incluso el presidente Rafael Correa se ha referido ya varias veces en buenos términos a su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, asegurando que la realidad en la frontera sur de ese país está cambiando: “Los homicidios… han bajado drásticamente, pero los problemas de seguridad siguen siendo preocupantes, el crimen organizado que hay en Esmeraldas solo puede ser controlado con inteligencia de la Policía”.

Y por fin el pasado sábado Correa anunció su voluntad de restablecer las relaciones diplomáticas con Colombia, rotas desde que en marzo de 2008 el Ejército colombiano contra una base de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano: ”Vamos a restablecer las relaciones con Colombia por el bien de nuestros países y de nuestros pueblos”.

La importancia de Brasil

Desde la época de Uribe, Colombia buscó el acercamiento a Brasil y en la colaboración con el gobierno de Lula da Silva. Este papel se ha reforzado aún más a medida que aumenta el liderazgo brasileño en la región. En 2008 el presidente brasileño viajó a Colombia donde ambos dirigentes acordaron incrementar su relación comercial.

Pero sobre todo, Lula, Uribe y Alan García firmaron en 2008 un convenio para controlar los ríos y frenar el paso de traficantes en la región amazónica. Convenio que tiene como finalidad “trabajar coordinadamente para combatir el tráfico ilícito de estupefacientes, sustancias psicotrópicas y sus delitos conexos, el contrabando de precursores químicos, la delincuencia trasnacional, el tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos y otras actividades delictivas”.

Ambas administraciones tuvieron algunos roces significativos, en esepcial, a raíz de la firma del acuerdo con Estados Unidos por el cual este país podría utilizar bases colombianas. Un acuerdo que no gustó a Lula, quien llegó a afirmar que no le “agrada otra base militar en Colombia”: “No queremos crear conflicto ni con el (presidente colombiano Álvaro) Uribe, ni con los Estados Unidos (pero) muchos países están inquietos con esa situación”.
En la actualidad, el gobierno de Santos y la propia canciller reconocen el papel de Lula en la última reconciliación con Venezuela: “Lula tuvo una conversación con Chávez y con Kirchner, el día anterior a la posesión, sobre la importancia de restablecer la relación. Para los brasileños también se volvió un tema de importancia regional”.

Colombia apuesta por acercarse a Brasil y como remarca la revista Semana “Lula da Silva, en consecuencia, tiene razones para estrechar los lazos con Colombia y no por coincidencia le dará a su encuentro con Santos el carácter de visita de Estado, el más alto en el ranking de protocolo de Itamaraty, la famosa cancillería brasileña. Colombia ha sido una pieza clave, y no siempre presente, en los esfuerzos del actual Presidente brasileño para fortalecer la cooperación entre los países de América del Sur y seguramente Brasil insistirá en buscar el esquivo apoyo de Colombia a su candidatura como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU”.

El diario El Tiempo señala que el viaje a Brasil “tiene dos objetivos: promocionar a Colombia como destino de inversión, y tener contactos políticos, no solo con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, sino también con los dos candidatos más opcionados a sucederlo en las elecciones del 3 de octubre”. Para la canciller “por la importancia que tiene Brasil en la región, era prioritario que hubiera una primera conversación entre los presidentes Lula da Silva y Juan Manuel Santos…Queremos acercarnos a Brasil, que se conozcan los presidentes. En esto cuentan mucho los encuentros personales. La idea es que haya una primera reunión donde se conozcan y puedan hacer claridad sobre su concepción de la región”.

La apuesta por Chile y Perú

La Colombia de Santos apuesta por mantener una relación mucho más fluida con Chile y Perú. Santos ha anunciado que Colombia se convierta en el Chile de la próxima década. Hacia ese país existe una profunda admiración y una cercanía ideológica y política hacia Sebastián Piñera. Esa cercanía será en temas comerciales como ha recordado Santos: “creemos que lo que se ha logrado en materia de integración, en materia de comercio, en materia de inversiones con Chile ha sido importante, pero como en toda relación, es susceptible de fortalecerse y mejorarse”…

…y también en la lucha contra el terrorismo: “Vamos a seguir colaborando (…) en el terreno de la lucha, sin ninguna duda y con toda la fuerza del mundo, contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo”. Por su parte, Piñera subrayó que “Abordé con el presidente Santos los nexos de chilenos con las Farc y acordamos mantener una colaboración para terminar con los vínculos entre terroristas colombianos y grupos de terroristas que operan en Chile”.
En cuanto a Perú sobresale como primer paso la apuesta por la integración financiera. “Estamos en toda la disposición de trabajar unidos en temas políticos, hemisféricos, y naturalmente en la profundización de nuestra relación económica. Estamos actuando firmemente para la integración las Bolsas de Bogotá y de Lima”, anunció Alan García.

El propio Santos en su visita a Perú dijo: “Quiero reiterarle presidente García mi aprecio, mi admiración a usted, a su pueblo, decirle a los peruanos que allá tendrán un presidente que quiere mucho al Perú, que quiere que Perú y Colombia estén cada vez más unidos, y que vamos a trabajar mucho tiempo juntos para el bienestar de nuestros pueblos y nuestros países”.

Estados Unidos

El gobierno de Santos aspira a diversificar sus relaciones, pero sin olvidar las alianzas tradiconales, en especial la mantenida con Estados Unidos. Una relación muy antigua, que se remonta a los años 50 durante la Guerra de Corea, pero que tuvo en el Plan Colombia de 1999 su hito más destacado.

Santos y su canciller apuestan por seguir siendo el mejor aliado de la adminstración Obama en el continente: “El Presidente considera que la relación con Estados Unidos es muy buena y que va a seguir exactamente igual. Él se había reunido con Hillary Clinton entre la primera y segunda vuelta. La verdad es que tuvo la conversación como virtual Presidente electo, entonces no vio la necesidad de ir. Como tampoco había mucho tiempo, decidió avanzar en el acercamiento con otros países. El habló con Obama y quedaron que antes de que se acabara el año iba a Estados Unidos”.

La relación con Estados Uidos está marcada por la no aprobación del TLC por parte del Congreso estadounidense. El vicepresidnete de Santos, Angelino Garzón aseguró que el Congreso de los Estados Unidos “está en deuda ética y moral con el gobierno de Colombia” por la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC). Y agregó “creemos que es hora de que el Congreso no dilate más la aprobación”.

De todas formas, la administración santistas apuesta por la “continuidad de la política de amistad, de cooperación y de trabajo conjunto” entre ambos gobiernos que se mantendrá y fortalecerá durante el mandato de Juan Manuel Santos.

Fuente: Informe especial para Infolatam de Rogelio Núñez

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