Néstor Kirchner, un hombre de la política y el poder

“La muerte de Néstor Kirchner produce una enorme consternación humana y una no menos importante incertidumbre sobre la futura escena política.

Kirchner fue, desde su juventud, un hombre dedicado a la política y con vocación de poder. Fue intendente de Río Gallegos, tres veces gobernador de su provincia y, finalmente, Presidente. Ascendió a la primera magistratura en las primeras instancias de la salida de una crisis económica y política, con un escaso porcentaje de votos, ante la defección del candidato y ex presidente Carlos Menem. Pero muy pronto empuñó el timón con mano firme y, en poco tiempo, había conquistado un elevado porcentaje de aprobación en la ciudadanía.

A esto contribuyó que, de la gestión precedente encabezada por Eduardo Duhalde, heredó el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y un programa económico que, con una buena situación externa, estaba recuperando la economía.

En un primer momento, Kirchner lanzó la denominada “transversalidad” con el propósito de formar una base propia, articulando sectores peronistas con otros extrapartidarios. Sin embargo, la realidad del ejercicio del poder lo fue alejando de ese proyecto para terminar recostado en el peronismo tradicional, en sus fuerzas territoriales y sindicales.

Entre los hitos más destacados de su presidencia se cuentan haber promovido la renovación de la Corte Suprema y la instauración de un sistema de elección de jueces para garantizar la independencia del cuerpo.

Se recuperó, también, la presencia del Estado, deteriorado como consecuencia de políticas pasadas y de la crisis, como instrumento indispensable para las políticas públicas y, siguiendo la línea emprendida en el Gobierno precedente, se renegoció la deuda externa en un proyecto de reintegración a los mercados financieros. Pero, por otra parte, desperdició una oportunidad histórica para cambiar la matriz productiva argentina.

Un capítulo aparte merece el balance sobre la política de derechos humanos, que revitalizó banderas apreciadas por buena parte de la sociedad pero que, progresivamente, fueron utilizadas con fines sectarios y políticos.

A pesar de contar con firmes posibilidades de reelección, cedió la candidatura a su esposa, la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner y se postuló, como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, cargo al que fue electo a pesar de su derrota en las elecciones de 2009. Sin embargo, hombre de fuertes pasiones y constructor incansable de poder, su actividad no se concentró en su banca del Congreso sino en el ámbito del Ejecutivo, donde siguió siendo una figura de enorme incidencia, y en el Partido Justicialista.

En las bambalinas del Gobierno y en el mando del peronismo, impuso su fuerte personalidad y desplegó un estilo confrontativo y de centralización de las decisiones, incompatible con la consulta o la búsqueda de acuerdos. Ese estilo tiñó, con consecuencias nada ponderables, la política nacional y la economía de los últimos años.

Su energía y pasión chocaron, finalmente, con las recomendaciones de moderación que médicos, amigos e, incluso, analistas y actores políticos, le transmitieron insistentemente.

Su desaparición deja un enorme vacío y una gran incertidumbre en el terreno de la política. La Presidenta y la dirigencia política, sindical y social, se enfrentan ahora al desafío de forjar acuerdos y fortalecer las instituciones para administrar el nuevo escenario.

La muerte de Néstor Kirchner produce una enorme consternación humana y una importante incertidumbre sobre la futura escena política. Estuvo dedicado a la política desde su juventud. En su gestión como presidente tuvo aciertos y desaciertos y, terminada la misma, siguió influyendo en el Gobierno. La Presidenta y la dirigencia política, sindical y social tienen el desafío de forjar acuerdos administrar el nuevo escenario”.

Fuente: Editorial de Clarín en Infolatam

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