Los escenarios electorales en medio de la volatilidad

En el Perú, desde hace tres décadas, las elecciones han mostrado sorpresas, como se ha hecho costumbre, esperarlas. La incertidumbre se extiende hasta niveles tales, que aventurar o pre decir escenarios para el 10 de abril, parece tan riesgoso como problemático. Sin embargo, eso no debe paralizar el análisis de probabilidades, aun cuando es necesario hacerlo con cuidado, pues estamos delante de un país cuna y desarrollo de los outsiders.

A un mes de las elecciones, lo más llamativo de lo mostrado por las encuestas es que, desde hace dos meses, no hay cambios significativos en la intención de voto. Es como si la estabilidad fuera el signo de esta elección. Si esto sigue así, lo único claro es que habrá una segunda vuelta, en donde faltaría definir quién acompañaría a Alejandro Toledo, Luis Castañeda o Keiko Fujimori. A estas alturas, se hace difícil a Ollanta Humala o Pedro Pablo Kuczynski ganar las suficientes adhesiones para lograr un cupo para la segunda vuelta.

Salvo que el candidato de Perú Posible cometa errores graves en la campaña o aparezca una noticia que lo afecte fuertemente, debería ser el candidato que pase necesariamente a la primera vuelta. Lo importante, sin embargo, no es ganar, sino llegar mejor posicionado a la segunda vuelta. Esto quiere decir, estar en condiciones de ganar los votos de los terceros candidatos que quedaron rezagados. En otras palabras, tener menos resistencia.

Toledo tiene a su favor, el haber sido Presidente de la República. El peruano aprecia esta experiencia, como lo muestra la historia de los presidentes que han ganado siempre la reelección -pasando un período-, así su evaluación de su gobierno haya sido desaprobatorio. El mejor ejemplo es Alan García, quien salió elegido presidente, pese al recuerdo negativo de su primer gobierno.

Su reto es disminuir su resistencia que proviene, sobre todo, del núcleo fujimorista y del diezmado electorado aprista. Por ahora, con lo que tiene, le bastaría para vencer a Keiko Fujimori, en segunda vuelta, pero no es clara su victoria sobre Castañeda.

El núcleo fujimorista es sólido, pero el antifujimorismo lo es también y es más grande electoralmente. Keiko tiene ventaja sobre Luis Castañeda, por tener un apoyo más consistente en provincias y en zona rural, difícilmente capturadas en las encuestas más allá estar bien hechas. Pero, si se extiende en la mente de los electores que Keiko Fujimori, no podría vencer a Toledo, puede que pierda adhesiones para que migren hacia Castañeda.

El ex alcalde de Lima, difícilmente puede recuperar el apoyo que tenía, el 2010. La campaña no le ha generado nuevas adhesiones, sino las ha perdido. Su competencia es con Keiko, pero bajo la estrategia riesgosa de no criticarla, pensando ganar a sus electores en segunda vuelta. Pero la ventaja de Castañeda es que si bien no despierta los entusiasmos de los otros, tampoco genera importantes rechazos. Por eso en las simulaciones de segunda vuelta, equilibra el apoyo de Toledo y es quien eventualmente lo podría derrotar. Necesitará, por lo tanto, enfrentarse a Keiko Fujimori, si quiere tentar una victoria sobre Toledo.

Estos escenarios, que parecen plausibles y razonables con los datos disponibles, se pueden desvanecer a través del cambiante electorado peruano que, ha mostrado por largas décadas, cómo se puede ser volátil y destrozar las proyecciones más sólidas.
Fuente y autor: Infolatam, Fernando Tuesta Soldevilla

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: