PERÚ: TRANSFORMACIÓN SOCIAL VÍA POPULISMO

9 junio 2011

¿Ollanta Humala construirá consensos y gobernará para todos en un país donde existe una fuerte división entre ricos y pobres?

El 5 de junio, los peruanos eligieron entre el populismo de derechas y el populismo de izquierdas. Por estrecho margen, ganó el segundo: Ollanta Humala consiguió más del 50% de los votos. Las presidenciales en Perú señalaron nuevamente que, después del retorno a la democracia y la estabilidad económica, América Latina está inmersa en una tercera gran transformación: la justicia social. En algunos países, esta apuesta se ha realizado a través del populismo a costa de la democracia, en otros por la vía de la socialdemocracia a la Lula da Silva.

Perú eligió la primera opción. Tan sólo los nombres de los partidos que participaron en estas elecciones presidenciales, “Gana Perú”, “Fuerza 2011”, “Alianza por el Gran Cambio” o “Despertar Nacional”, indican la crisis de la democracia representativa. En el país del APRA, los iniciales de los candidatos y los lemas electorales sustituyen a partidos programáticos e institucionalizados. Con ello, Perú sigue la tradición de Ecuador y Venezuela.

Ninguno de los dos candidatos tiene una trayectoria democrática limpia. Ambos representan la tentación populista y autoritaria: Keiko Fujimori refleja el legado de su padre Alberto que gobernó el país entre 1990 y 2000 y fue condenado a 25 años de cárcel por violaciones de derechos humanos y corrupción. El ex militar Ollanta Humala participó en un intento de golpe de Estado, y parte de su programa se lee como una copia del chavismo.

En esta campaña han estado en juego dos modelos económicos que coexisten en toda América Latina: el de libre mercado y el de capitalismo estatal. Después de un primer mandato populista, el todavía Presidente Alan García se inclinó por el primero. El balance es positivo: en el último lustro, la economía de Perú creció por encima del 5% anual, la inflación es baja y las cuentas están saneadas. Mientras que Keiko Fujimori representa la continuidad de este modelo, el futuro Presidente Ollanta Humala promete lo segundo. Es por ello que la clase media alta, que en la primera vuelta electoral votó a Pedro Pablo Kuczynski, apoyó a Keiko. Y los más pobres (un 31% y un 54% en las zonas rurales), que se beneficiarían de una economía con una mayor intervención estatal, apostaron por Humala.

Es esta división entre pobres y ricos se ha traducido en división política, no sólo en Perú, sino en toda la zona andina. En vez de consensuar políticas y buscar un nuevo pacto social, como el que se logró en Brasil, las sociedades se polarizan en torno a la línea divisoria de los ingresos y oportunidades. Es parte de la transformación social que en unos casos es traumática y en otros, habitualmente en los países con instituciones sólidas, consensuada.
El escritor Mario Vargas Llosa, candidato presidencial contra Fujimori en 1990, ha sido parte de la campaña electoral. Como concesión a su origen de izquierdas, movilizó a todos aquellos que rechazan el pasado autoritario y corrupto de Fujimori que cerró el Parlamento y gobernó con figuras tan siniestras como el Jefe de los servicios secretos, Vladimiro Montesinos. Al escritor peruano no le habrá sido fácil elegir entre lo que él llamaba “el cáncer y el sida”. Finalmente optó por Ollanta Humala que en las elecciones presidenciales anteriores le mereció el cualitativo de populista y autoritario.

Aunque su campaña fue similar y le asesoró un brasileño, Ollanta Humala no es Lula. Su plan de gobierno sugiere una gran transformación basada en un modelo postneoliberal y una democracia directa que en el caso de Ecuador y Venezuela se caracteriza ante todo en el liderazgo unipersonal del presidente. Caer en la tentación del autoritarismo en un país política y económicamente dividido con una oposición que bloqueará las iniciativas del nuevo presidente es fácil. Más difícil es construir consensos y gobernar para todos. Si Keiko Fujimori representaba el retorno a un pasado autoritario, Ollanta Humala aun no se ha decantado por ser antidemócrata y promete “un gobierno de concertación nacional”. Por otra parte, anunció transformar el país, y los que le votaron esperan resultados inmediatos que difícilmente se conseguirán por la vía democrática en una sociedad polarizada.

A pesar de su carácter populista, han sido elecciones limpias reconocidas por la Unión Europea que había enviado una misión de 70 expertos para observar la segunda vuelta electoral. ¿Por qué en Perú y no en países donde la limpieza de las elecciones es más dudosa, como en Venezuela? La principal razón es la reciente firma de un acuerdo de libre comercio entre Perú y la UE. Las tasas de crecimiento y los vínculos comerciales con Asia-Pacífico convierten al país andino en un socio económico atractivo.

Desde la perspectiva de la UE, un presidente Ollanta Humala abre más incertidumbre en cuanto al modelo económico y a la institucionalidad democrática, pero también representa mayor justicia social y el fortalecimiento de los derechos indígenas reclamados por la Unión. En su diálogo con Perú, la UE debería velar que la transformación social no se realice por la vía populista. El éxito da la razón al modelo socialdemócrata que han elegido los brasileños y no al modelo populista de Chávez.

Fuente y autor: FP en español. Susanne Gratius.

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Cinco razones que afectaron la candidatura de Keiko Fujimori

7 junio 2011

Ollanta Humala es el virtual ganador de las elecciones presidenciales y Keiko Fujimori, quien hasta una semana antes se perfilaba como la nueva presidenta del Perú, resultó derrotada, según los últimos reportes de la ONPE. ¿Qué factores pudieron influir en su contra? Aquí cinco probables motivos:

1. LAS ESTERILIZACIONES: Tener de aliado a Rafael Rey no fue precisamente una fortaleza para Keiko. Aunque se esmeró en defender la candidatura de Fujimori, siempre haciendo énfasis en que a ella no se le debía juzgar por los errores de su padre, hubo un tema en el que le fue más difícil controlarse y que lo hizo lanzar una frase que hasta hoy lo persigue. Respecto a las esterilizaciones forzadas en el gobierno de los 90, declaró sobre las afectadas: “No fue contra su voluntad, sino sin su voluntad”. Agregó que este programa, “promovido por el Minsa en el decenio de Fujimori, fue una barbaridad”. El tema cobró mayor importancia en la última recta de campaña (ya antes distintos colectivos lo hacían recordar en las redes sociales y en las calles) y, tal como se desarrolla en el siguiente punto, no pudo desligarse de este cuando debió hacerlo, durante el debate presidencial.

2. UN ESCUETO DEBATE PRESIDENCIAL: Domingo 29 de mayo, hotel Marriot. Keiko Fujimori y Ollanta Humala tuvieron una discreta participación en el debate presidencial. Pero algo arrastró la candidata de Fuerza 2011, pese a su aceptable performance ante cámaras y su habilidad oratoria: no pudo sacar del tapete el tema de las esterilizaciones forzadas que en los primeros minutos de la polémica le increpó su adversario político. En los días posteriores, distintos medios de prensa siguieron tocando el tema que quedó en el aire y ello se mantuvo hasta el final de la campaña en desmedro de la representante de Fuerza 2011. Situación similar sucedió cuando Keiko tampoco condenó los actos de corrupción y violación de derechos humanos por los que su padre está en prisión. Solo los catalogó como “errores” y evitó profundizar en el tema.

3. VLADIMIRO MONTESINOS Y “NOSOTROS MATAMOS MENOS”:. Nuevamente Rey tuvo una frase desafortunada. Ya de por sí él era, con una trayectoria en política marcada por su adhesión a distintos partidos, una personaje que le generaba anticuerpos. Estuvo con Mario Vargas Llosa como miembro del movimiento Libertad en 1992, luego fundó el Partido Renovación y fue vicepresidente del Congreso Constituyente Democrático del fujimorismo. Pasó por Unidad Nacional y ocupó cargos ministeriales en el último gobierno aprista. Ahora, con Keiko, fue objeto de una lluvia de críticas debido a sus polémicas declaraciones en días cruciales de la campaña. El pasado 25 de mayo, Rey dijo en una entrevista que “no le constaba que Vladimiro Montesinos fuera un asesino”, olvidando el veredicto del Poder Judicial sobre el ex asesor presidencial. Lo dicho por Jorge Trelles, en su momento uno de los voceros más importantes de Fuerza 2011, también fue para lamentar, por lo que fue separado tras una entrevista en la que habló de los excesos del gobierno fujimorista en la lucha contra el terrorismo. “Nosotros matamos menos”, fue su infortunada frase, en alusión a anteriores gobiernos como los de Fernando Belaunde y Alan García. Esta declaración devino en distintas rectificaciones del partido naranja. La defensa de Fuerza 2011 respecto del delicado tema de la defensa de los derechos humanos se hizo cada vez más engorrosa.

4. EL FACTOR PPK: Había dicho por todos los medios que no participaría en política tras su derrota en primera vuelta, pero lo hizo. Pedro Pablo Kuczynski rompió su promesa de neutralidad, viró hacia Fuerza 2011 y, con ello, perdió el apoyo de muchos de los ‘PPKausas’ que lo pusieron antes en una posición expectante. El 19% que PPK obtuvo en los comicios del 10 de abril se fraccionó y el efecto fue indeterminado. Es probable que su participación durante el cierre de campaña haya perjudicado a Keiko en lugar de favorecerla. Durante su alocución en el mitin celebrado en Paseo Colón, PPK relacionó directamente a la candidata con Alberto Fujimori, al recordar que fue este ex presidente quien venció al terrorismo y recuperó a un país inviable tras la década de los 80. Un evidente contraste con lo que promulgaba en abril, cuando pedía a Keiko que deslinde con el gobierno su padre.

5. LA FAMILIA DE MARK VILLANELLA: Solo días después del sacudón que produjo Trelles en Fuerza 2011, el flanco familiar de Keiko Fujimori se vio debilitado. Una denuncia de Univisión dio cuenta que Joseph Villanella, padre de Mark (esposo de Keiko) había sido condenado a tres años de libertad condicional, en Estados Unidos, por el delito de evasión de impuestos. El suegro de Keiko había adquirido a través de su empresa, Empire Cold Type, un automóvil por un valor aproximado de US$11,000, pero que generó una renta no declarada debido a una modalidad de compra irregular. Rápidamente, el fujimorismo convocó a una conferencia de prensa para defender al aludido, quien en lugar de ofrecer un pronunciamiento contundente, curiosamente, no dijo una palabra. “Tenía solo 15 años cuando sucedió”, fue el principal argumento con el que se trató de defender a Villanella. No sirvió de mucho.

Fuente y autor: El Comercio de Perú. David Meza


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